Bandas rivales chocan en Tecalitlán; 13 muertos

Jalisco/México.- Un enfrentamiento entre dos grupos armados en la plaza principal de Tecalitlán, Jalisco, dejó como saldo 13 personas muertas y más de 30 heridos.

El ataque ocurrió alrededor de las 22:15 horas del viernes, cuando unas mil personas realizaban una velada a la Virgen de Guadalupe, escuchando a un mariachi acompañado de un grupo de danza de Colima.

De acuerdo con la Procuraduría estatal, sujetos armados y encapuchados llegaron a la esquina de las calles Juárez y Ponce de León, a bordo de varias camionetas.

Empezaron a disparar a otro grupo de hombres que estaba en la plaza, quienes respondieron la agresión. La gente que estaba en la velada empezó a correr y algunos buscaron refugio en el templo, donde se encerraron por más de 30 minutos, tiempo que duró la balacera.

Otros se metieron a las oficinas de la policía y en la sede de la Presidencia Municipal, donde los agentes se parapetaron, pues el tiroteo también los tomó por sorpresa.

Además de las ráfagas con rifles AK-47 y AR-15, uno de los grupos lanzó a sus contrarios al menos dos granadas de fragmentación.

Tras la refriega, los grupos armados se dispersaron y en el lugar quedaron ocho muertos. Minutos después llegó personal de las policías federal y estatal, así como rescatistas de la Cruz Roja, que trasladaron a los heridos a diferentes hospitales.
Un lesionado que fue llevado a una clínica de Tecalitlán y otro más que fue internado en el Hospital Regional de Ciudad Guzmán, murieron mientras recibían la atención médica. Según las autoridades, los dos estuvieron relacionados con la balacera.
Más tarde, en una brecha cercana al kilómetro 139 de la carretera Tecalitlán-Tuxpan, las autoridades encontraron el cuerpo de otro hombre, el cual estaba cerca de una camioneta Mazda gris, que tenía reporte de robo y en la que se encontraron mantas con mensajes.
Asimismo, en Las Canoas, en el municipio de Zapotiltic, policías hallaron una camioneta suburban, en cuyo interior había dos cuerpos calcinados.
La Procuraduría estatal informó que hasta ahora han sido identificadas sólo cuatro de las personas que murieron: Jesús Sandoval Lazarí, de 26 años; Samuel Sandoval Lazarí, de 28; Alejandro Contreras Espíndola, de 24, y Miguel Galván Sánchez, también de 24.

Policía descubre cinco cuerpos en Guerrero

  Tres de los asesinados colgaban mutilados y con un narcomensaje de un puente en Acapulco; otros dos, fueron encontrados acribillados en Ayutla de Los Libres




En diferentes hechos de violencia en los municipios de Acapulco y Ayutla de los Libres, cinco personas fueron asesinadas. En el poblado de Tunzingo en la zona rural del puerto, integrantes de la delincuencia organizada colgaron de un puente tres cuerpos decapitados y les dejaron dos narcomensajes.La Secretaría de Seguridad Pública del estado, informó que alrededor de las 01:42 de la madrugada se reportó al servicio de emergencia 066 de que en el puente de Tuzingo, ubicado sobre la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional estaban tres cabezas humanas.

Alrededor de las 03:00 de la madrugada se trasladaron policías estatales y encontraron sobre el puente tres cabezas humanas sin piel en el rostro que estaban sostenidas con los brazos que le fueron cercenados a los cuerpos y que tenían amarradas las manos con venda y mecates.

Asimismo encontraron dos cuerpos colgados del puente y un tercero debido al peso la cuerda reventó y cayó a la orilla del río.

Elementos de Bomberos y personal del Servicio Médico Forense ayudaron a subir los tres cuerpos que estaban decapitados y cercenados de sus brazos.

A los cuerpos no se le apreciaron impactos de bala, pero debajo de las tres cabezas humanas se encontraron dos cartulinas con narcomensajes.

El 4 de diciembre, en este mismo puente de Tunzingo fueron colgados dos cuerpos sin cabeza y sin piel en el rostro.

Por otra parte, en el municipio de Ayutla de los Libres, en la región de la Costa Chica del estado, dos personas fueron ejecutadas de varios impactos de bala y encontrados en un lote baldío que se ubica aun costado de la iglesia de la comunidad de San José La Hacienda.

La secretaría de seguridad pública, informó que los cuerpos de los occisos fueron identificados como Antonio Gutiérrez Estrada de 28 años de edad y Mario Gatica Lorenzo de 34 años de edad.

El primero, según vecinos del lugar tenían poco tiempo de haber llegado de Estados Unidos, el otro era taxista

La heroína irrumpe en Puebla

En una década, se convirtió en el cuarto estado donde los Centros de Integración Juvenil atendieron a más adictos por consumo de heroína, sólo abajo de Chihuahua, Baja California y Nayarit
IGNACIO ROMERO VARGAS, Pue.— La heroína migró hace 20 años a este municipio auxiliar de la capital poblana. No vino sola, un migrante la trajo de Nueva York en la víspera de Navidad y se la presentó a varios vecinos. Con el tiempo, literalmente ella se encargó de cicatrizar y envenenar Pueblo Nuevo, como se le conoce en Puebla a este lugar, donde hoy se calcula que casi la mitad de los ocho mil jóvenes entre 12 y 23 años son adictos a esta droga.

Comenzó por venir dos veces al año, en las fiestas de Semana Santa y decembrinas, cuando regresaban los migrantes a casa, pero después se instaló de forma permanente y hoy ha convertido a Puebla en la cuarta entidad donde los Centros de Integración Juvenil (CIJ) han reportado más casos de su uso alguna vez en la vida, por debajo de Chihuahua, Baja California y Nayarit.

Durante años la droga se había mantenido en los estados de la frontera norte, pero en 1999 fue detectada en Puebla por la Subdirección de Investigación del CIJ, que depende de la Secretaría de Salud. Rarezas de la vida, porque viajó desde EU para destruir la vida en este pedazo conurbado de Puebla.

La heroína ha ido llenando al municipio de Ignacio Romero Vargas de tecatos, palabra que aquí es utilizada para nombrar a los heroinómanos. Se ha apoderado de ellos, nada se mueve sin considerarla. Se roba, se pide dinero en las calles, se hiere, se muere por ella, se intercambian jeringas. Se pierde la dignidad, la familia y el trabajo. De su parte no hay misericordia, apenas el cuerpo la empieza a desechar castiga con escalofríos, vómitos y diarreas en algo que aquí llaman la malilla.

Focos de alerta

Los mensajes de alerta comenzaron a llegar en 2002, cuando en la ciudad poblana se estableció el Consejo Estatal Contra Adicciones de Puebla (Cecap) y varios de sus coordinadores quedaron sorprendidos, porque el primer paciente que llegó fue un adicto a la heroína. “Estábamos preparados, habíamos tomado cursos en otros institutos, pero no sabíamos qué hacer con esa adicción”, dijo Patricia Conde Lamegos, coordinadora de programas de adicción de ese organismo.

Mientras tanto, la heroína hacía suyo Romero Vargas. Destruía todo lo que estaba a su paso.

Muchos jóvenes, mujeres y hombres tienen cicatrices de consumo, pero también de desesperación, de cortes en los brazos en intentos fallidos por quitarse la vida.

Por aquellos años, Irene, la esposa de uno de los principales dealers de ese lugar, había agarrado un lazo para colgarse de una varilla que salía del techo de su casa. La desesperación y la ausencia de venas visibles para inyectarse la droga la condujeron a atarse la soga al cuello y dejarse caer de la silla.

Ella había compartido siete años de su vida con un hombre que durante ese tiempo distribuyó heroína en Romero Vargas, el municipio que mantiene a Puebla en los primeros lugares de consumo. El presidente municipal Adrián Cocoletzi reconoce que este lugar es un foco rojo y que por lo menos hay seis puntos de venta de heroína identificados y denunciados ante las autoridades locales y federales. “El problema es que no hay respuesta”, dice.

Hoy es un día normal en este municipio tragado por el crecimiento de la ciudad de Puebla, desde donde se pueden ver los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba y el cerro de la Malinche.

Javier está a punto de entrar en la malilla, pero conseguir la heroína es fácil si se considera que una “cura” —dosis mínima— cuesta sólo 50 pesos.

Esteban G., líder de un anexo para adictos llamado Liberación, dice que en los últimos años el consumo de heroína se ha incrementado de manera alarmante en Romero Vargas.

El 90% de los pacientes que llegan para curarse de una adicción, detalla, son consumidores de heroína.

Actualmente existen más de 20 grupos para adictos en Puebla, pero las disposiciones legales les hacen la tarea más difícil para trabajar con pacientes de heroína. Ellos no pueden suministrar dosis controladas para los adictos que se internan, porque no está permitido, pero lo tienen que hacer, a menos que la familia esté dispuesta a comprar un tratamiento de metadona que tiene un valor de mil 700 pesos.

El médico Jorge Fuentes, líder del grupo Santa Cruz Victoria, dice que casi la mitad de los jóvenes que existen en Pueblo Nuevo consume heroína. En lo que va del año ha atendido a 50 pacientes por complicaciones, pero desde que inició funciones van más de 300. El grupo sólo trabajaba con alcohólicos, pero en los últimos ocho años tuvo que empezar a atender heroinómanos. Aunque reconoce que hace dos meses los dejó porque robaron un proyector.

Bruno Díaz, subdirector de Investigación de CIJ, dice que un consumidor de drogas tarda en promedio 10 años en pedir ayuda a algún centro contra adicciones y además es difícil tener información certera de consumo, porque las familias siguen ocultándolo.